Detrás del miedo confesado de la reina Isabel a que su nieto sea piloto de helicópteros y vuele junto a su familia, hay un trauma que tiene varias décadas.

Hace poco se conoció que la monarca pidió a su nieto dejar de volar para no poner en riesgo la línea de sucesión al trono sin embargo, detrás de este pedido hay algo más y es que un accidente en este tipo de aeronave marcó su vida en los años 60.

En 1967, John Blount, capitán de la flota aérea de la reina, murió en un trágico accidente de helicóptero cuando la aeronave que volaba tuvo un problema con la caja de cambios y se precipitó a tierra. Junto a él murieron otros tres miembros de la tripulación. En ese mismo helicóptero había viajado días antes el esposo de la reina, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo por lo que la impresión del fatídico suceso la dejó marcada.

Según The Daily Mail, la reina se rehusó a volar en helicóptero pero con el pasar de los años finalmente cambió de parecer ya que este era el sistema de transporte idóneo para cumplir con su agenda de deberes oficiales en Reino Unido.

Finalmente la reina volvió a usar helicópteros para viajar. Foto: Archivo
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Ledys Torres

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